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Tú no entiendes mucho pero te alucinas Robin Hood
(Leyendo a Fayad Jamis)
A Miguel
Con tantos palos que te dio la vida Mi amigo La tarde lánguida de la ciudad cae sobre mi espalda tras el día intenso este hálito Los jardines imaginarios Ese fácil color esperanza de la primavera serpentean por la senda En los márgenes su aroma sobre la cabellera de los condenados Todavía sueñan Una niña ahogada en su universo de leyendas se ha alzado y levanta un peine roto Aquel que había al costado de un bello mendigo echado y le tapa su perfil E inmóvil devora la leve luz que se filtra El amor de esa infanta salió de un rincón bajo los guiñapos grises como el girasol del día o la pájara mensajera de cuarzo que aletea sobre la Plaza San Francisco llamándonos a la vida
¿Aquí es así el despertar? Tú me lo dices ahora que es primavera Mea culpa ojos mortales ¿Así es la aurora de Lima Agoniza su columna se hurga? ¿Y quién dirá algo? Los militares duermen sus cabezas de aserrín Las leyes se pudren Los viejos huesos duelen El hambre gime Un fakir cabalga arrebolado al filo del océano Tú escribes ¿Poeta de la Patria Libre? como si la urbe fuera tu amada y la descubrieras descalza El horizonte saliendo de sus pechos de jade
Así no es Lima Tú me lo dices Mas sueño que transito un mundo extinto tras la última bomba nuclear difunta ya la fe Lima desierta llena de un esplendor sin nombre Tú no entiendes mucho pero te alucinas Robin Hood, el Príncipe de los ladrones Robin de esa atroz miserable capital que se llama la bella Ciudad de los Reyes Las ratas salen del Palacio de Gobierno Buenas tardes los tachos de basura están repletos malolientes calles tacitas quebradas carnes pasadas ropas cuadernos arañados hedor y miseria libros donde el adiós ha dejado su vil herida que nos ciega
¿Por qué no defienden a Cuba?¿Por qué le tiran piedras a Nicaragua? Mediáticas razones para desandar y caer en la trampa
La sociedad la cultura los valores todo eso está agonizando
Las crías, los juglares, las musas, el viaje y tú son los únicos sobrevivientes
Frente al puente de los suspiros construiré mi choza quizá aquella de la cortina azafrán en las ventanas o la otra que anticipa el canto del mar y nos da el buen día Mas no es real debajo de la ciudad gris hay ancianos sin tregua Apenas respiran roncan sus delirios y ya no sueñan viejos que tal vez evocan un aullido cerca al río Rímac sepia de antaño mortales que están cavilando el anhelo de la tierra prometida en su fábrica en el amor degollado acaso en la vagina de la muerte
Esa nube azabache que impulsa los temblores creía que era una lechuza creía que era un ahorcado y sólo una cama alrededor suyo Emergen tréboles vivos como tres manos –ramas de caña tres señales de primavera La arboleda resurge del Rímac como el sensual humo de marihuana Una torcaza bate su karma clara sobre el inmenso río sucio
Verde es el mes de septiembre
Sobre tu casa arde una alondra
A menudo el Amor a destiempo Los bares tienen el olor de sexo de ciertas alcobas y hoteles de mala muerte vas bebiendo en una mesita para escribir esta carta mientras recuerdo mientras me congelo mi amigo es decir nadie en la urbe esas flores marchitas Los ruidos les abren paso a los transeúntes a la ridícula lluvia a la cabellera negra de esta luz de neón
El trueno La leyenda El sacrificio ¿Después qué?
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